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febrero 03, 2022 4 Min Lectura 0 Comentarios

¿Cómo cuidar nuestra piel en verano? 

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y más vulnerable ante la exposición del sol y calor, sobre todo durante los meses de verano con el aumento de sudoración, deshidratación y largas exposiciones al sol propias del verano nos obligan a poner atención a los cuidados de nuestra piel. 

La exposición a la radiación ultravioleta por tiempos prolongados y que no conste con una cuidado previo puede causar envejecimiento prematuro de la piel y a la pérdida de la elasticidad e incluso incrementan de manera notable los riesgos de cáncer de piel. 

En Naturland somos expertos en medicina natural, nos preocupamos de tu salud y bienestar, es por ello que tenemos para mejorar tu cuidado de la piel durante estos meses de calor. 

  • Limpieza e hidratación

Una de las claves para el cuidado de la piel, son la limpieza e hidratación, ya que son dos pilares del cuidado diario. Es importante ducharse después de cada baño en playas, lagos o piscinas y después de cada actividad física que suponga aumento de la sudoración. Así se evitan futuras infecciones, irritaciones y deshidratación. 

La higiene diaria es uno de los cuidados básicos, es una medida preventiva esencial. El agua y el jabón eliminan con eficacia los gérmenes y los restos de cloro, arena y otros irritantes, pero producen sequedad en la piel, ya que eliminan consigo su manto ácido, es decir, la protección natural de nuestra barrera cutánea. Por ello, el lavado frecuente es importante. 

  • Beber agua constantemente

No es novedad que el agua nos da varios beneficios a nuestra salud, por ello es recomendable beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día, especialmente si se realiza actividad física moderada o intensa que nos lleve a sudar.

  • Protección solar diaria

Puede que sea uno de los consejos más comunes, pero al mismo tiempo uno de los principales errores que se comete es aplicar el protector solar exclusivamente cuando se va a la plata o piscina a tomar sol. Lo cierto es que el sol nos toma de igual manera independiente de la zona en donde estemos y aunque se lleve ropa puesta. Por ello, se debe incorporar a la rutina diaria la aplicación constante de protector solar. 

Es recomendable que el factor de este sea siempre sobre 50, renovar el protector con frecuencia (cada dos horas) y preocuparnos que sea adecuado a nuestro tipo de piel. No hay que olvidar que existen protectores especializados para el rostro, ya sea para piel sensible, seca, grasa o mixta, mientras que hay otros para niñas y el resto del cuerpo. 

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  • Ropa adecuada

Otro aspecto a tener en cuenta para cuidar tu piel en verano es la ropa que usamos en verano, lo ideal son tejidos naturales, frescos que permitan la transpiración. De esta forma evitamos excesiva sudoración, reacciones por falta de transpiración, etc. Cuando vayas a la playa o piscina no uses colonias o productos que lleven alcohol, ya que podrían causar irritación o manchas en la piel. Debemos proteger y cuidar las zonas que presentan mayor exposición al sol como el rostro, cuello, pecho, brazos, piernas y nuca. Utiliza fulares, sombreros, pareos, etc. Ya que ayudan a proteger estas zonas de una exposición muy prolongada y mantienen fresco el resto del cuerpo.

  • Especial cuidado a los pies

Los pies son especialmente vulnerables en el verano, ya que se encuentran más expuestos a agresiones en zonas de la piel. 

El aumento de la actividad física como andar o practicar deporte hace que las personas con problemas mecánicos como callosidades, durezas o dermatosis tipo la psoriasis plantar empeoren en esta temporada, más aún si han engordado en los meses de invierno. Las heridas, picaduras y otras afecciones traumáticas son muy frecuentes y se asocian casi siempre a la falta de protección de los pies en verano, como ocurre al caminar descalzo. Asimismo, infecciones típicamente relacionadas con el agua, de origen fúngico (hongos, como el pie de atleta), bacteriano o vírico (las verrugas plantares o papilomas, por ejemplo) se contagian a través de pequeñas heridas, resultado de esta falta de protección. 

Como cuidado específico de los pies se recomienda el uso de un jabón antiséptico al menos una o dos veces al día, y preferiblemente jabones ácidos en aquellos sujetos con exceso de sudoración. El uso de una pequeña toalla para secar los pies por separado siempre es adecuado. Para las personas que sudan mucho y sobre todo las que padezcan hongos u otras infecciones relacionadas existen productos antiperspirantes, formulados en polvo, toallitas o sprays que son muy eficaces, pues desinfectan a la vez que disminuyen la producción de sudor. 

También es recomendable buscar un buen calzado, que sea suave, adaptado y ligero. 


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